Madre puta querida
Yo no celebro el día de la madre. Celebro el de mi madre puta.
¿O acaso te has pensado, mi puta madre, que te voy a amar por el simple hecho de que me escupieras por tu coño?
Las cerdas también paren hijos. No te creas tan especial por haber dilatado tu coño durante unas horas.
Eres especial, mamá de mierda, porque cuando el perro de mi marido me partía los huesos, cuando yo llegaba a tu casa amoratada, dolorida y llorando de miedo, ni siquiera me mirabas.
Es el día de mi puta madre; todos los días recuerdo llorar con mi coño sangrando y escuchar tus palabras y consejos: “Es tu marido, el padre de tus hijos. No lo dejes”.
Y yo me iba a mi casa de nuevo a meterme agua fresca en mi chocho violado. Me preguntaba como corregir mi comportamiento para no ser violada y golpeada.
Podía ser perra o cerda como tú, hubiera hecho cualquier cosa porque no me partieran más la madre; pero no supe más que tener miedo y sentirme sola.
Madre puta de mierda, no me dolía la cabeza por una depresión; me doblaba de dolor por los golpes que me daba tu yerno de mierda.
El cerdo padre de tus nietos.
Hoy, como cada día, mi vieja y puta madre; escupo en tu coño piojoso. Y te digo mientras tus nalgas se pudren de llagas creadas en ese pañal que nunca te cambio, que tu hija se divorció del perro que la mataba a golpes. Que tuve al final, un coño más grande y más valiente que el tuyo.
Tus pañales huelen a muerte lenta, vieja y puta madre.
Madre puta querida: te oí hablar a menudo con el criminal que le rompía la madre a tu hija (yo), día sí y día también.
Le decías que me perdonara, que con el tiempo yo aprendería a ser una buena esposa: a fregar el suelo de rodillas, planchar calcetines y dejar que me metiera su ridículo pene en mi reseco coño sin llorar.
Eso es lo que debería ser una buena madre y esposa, ¿verdad madre puta querida?
Cuando me divorcié con la nariz rota y mi mente desvencijada y humillada, me reprobaste con la mirada.
Y algún día, madre puta querida, dijiste que debería volver con él por el bien de mis hijos, por mantener una familia como debe ser.
¿Te das cuenta, madre puta asquerosa; de que ese cáncer que obligó a que te extirparan la lengua, nació de tu ser de madre puta, de tu repugnante comportamiento? Estabas y estás podrida, madre puta querida.
Te hiciste amiga de mi enemigo y lo llamabas para conversar con él. Con el que me follaba haciéndome sangrar el coño. El que me hacía vomitar con su olor.
Pretendías que volviera con mi asesino, madre puta querida. Te avergonzaba que tu hija fuera una divorciada más.
Por eso eres madre puta. Y ahora inválida.
Dejaré que tus propios excrementos fermenten tus nalgas y lo infecten todo hasta llegar a tu cerebro que ya hace años sólo sirve para que te mees con más incontinencia.
Ni tus nietos voy a dejar que te visiten, vieja inválida y muda puta madre.
Dile a tu querido yerno de mierda, que te los traiga él, díselo con tu voz muda de mierda. De puta sifilítica. Que se presenten ante ti tus nietos para que vean a la abuela más puta del mundo pudrirse en vida.
Vamos, no llores madre puta querida, este puñetazo que te he dado en esas mamas secas e inservibles no duele comparado con un buen puñetazo de un macho en el cuello.
¿No me decías que me aguantara? Aguanta ahora tú, mi puta madre querida, al fin y al cabo es el dolor de tu hija, sangre de tu sangre.
Al fin y al cabo a ti no te meto nada en el coño a la fuerza.
¿Por eso lloras, puta madre querida?
¿Quieres que tu yerno de mierda te llene el chocho como a mí me lo llenaba?
Con aquel cerdo pasé cinco años, tú llevas ocho conmigo; pero yo soy tu hija.
Yo a ti nada tengo que perdonarte y cuidaré así de ti cada día.
Y tus otros hijos, mis hermanos, seguirán diciendo que soy la mejor hija y hermana que pudiera desear madre. Que de no ser por mí, te verías en un asilo.
Madre puta querida... ¡No llores!
Yo sí que te hago caso, te entiendo.
Cada día, cuando te doy de beber vinagre y sal, me doy cuenta de tu dolor y angustia.
Te miro directamente a los ojos y te digo que tienes razón al sentir dolor y miedo.
Jamás te ignoraré. Hasta que te mueras, madre puta querida.

Iconoclasta
El montaje de la imagen es de la autoría de Aragggón


2 comentarios
Esta Madre no es Puta es ignorante, muchas existen no eres la unica de tener una asi, provienen de una estirpe mutilada de sentimientos de aquellas a la que el tener a alguien al lado es preferible aunque vivas en lamentos, pero al leer no veo que le hagas daño a esta madre ignorante, ya a tu cuerpo no lo lastiman pero el daño sigue en el inconsiente. la sal y el vinagre dañan su gusto y su estomago y ti la oportunidad de sanarte y seguir adelante.
Que se castigo se lo esta dando sus acciones no te castigues con ella, que si ayer fuistes victima y te los arrebataste con honores el ser agresora de esta madre no te aleja de ser como tu agresor
Que de dolores y heridas abiertas se lee en estas letras
Besos con banditas de vida
GIa
19 may 2011 | 05:55 PM
Hola Gia, tienes razón pero la ira es inherente al ser humano.
Afortunadamente no es mi caso, por ser hombre y escritor. Es un relato basado en la experiencia de alguien muy cercano a mí.
Y en la experiencia de que se intenta explicar las razones que llevan al agresor a hacer daño mientras a la víctima le siguen partiendo los huesos.
Gracias por tu reflexión.
Besos.
Buen sexo.
20 may 2011 | 02:11 PM
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