Publicidad:
Terra
La Coctelera

Iconoclasta, la provocación en estado puro.

Relatos, ensayos, iras, sexo... Y a lo mejor, algo de risa.

Categoría: Amor cabrón

El amor no se busca

No hay forma alguna de encontrar el amor. No se debe buscar, es un animal astuto que huye cuando se da cuenta de que es perseguido.

Es una bestia tímida con un poder desmesurado que no controla. Es oro envuelto en brea. Una cosa oculta que explota radiando y arrasando los corazones sin ninguna piedad.

El amor es azar de desesperados. Aleatoriamente agresivo.

Solo hay que sentarse en un banco en el páramo y ser solitario. Aparentar estar bien, no necesitar nada; será entonces cuando el amor llegará huyendo de una jauría de cazadores porcinos que lo persiguen con cuchillos y ratas con collares de diamantes. Marranos envidiosos que destruyen todo aquello que no tienen y ambicionan. Son religiosos y usureros, son millonarios y son políticos.

El amor no se busca, te encuentra, te invade, te enferma.

El amor se metió en mis huesos huyendo de esos podridos cerebros llenos de leyes, tradiciones y oraciones. Fue como un fuerte dolor de cabeza y un vacío que me contraía el estómago provocando una arcada.

Estaba perdido. Los cerdos nos perseguirían para apresarnos, arrancarnos el corazón y robarnos el amor. Así que intentaba ser ciego a su belleza, a su voz de una cadencia desesperante de deseo y sensualidad. Y callé. Me negué a reconocer que la amaba y encerré todas las ilusiones en el desván herrumbroso de mi mente. Amar es peligroso y te esclaviza; pero fui cobarde de vivir y morir sin ella y el amor me infectó completamente.

Por otra parte duró poco mi resistencia a sus anticuerpos y además de dejarme enfermar decidí amarla con voluntad suicida. Y estuvo bien.

No puedo decir que fue lo mejor que ocurrió en mi vida, porque ellos, los envidiosos y frustrados nos acosan a los que tenemos contacto con lo sublime. He de ser discreto y secreto.

¡Shhh…! No corráis la voz.

La repito cada día hasta casi convencerme,  la dedico a los marranos que rigen con sus leyes y oraciones los países y los colegios:

ORACIÓN FALSA PARA ENGAÑAR A LOS FARISEOS.

No la amo, no estoy enamorado.

Solo deseo que me haga una buena mamada sin pagar.

Correrme en sus tetas.

Escupir en su coño y sorber lo que se desliza de su vulva.

Quiero que se folle a otro mientras me masturbo. La quiero para joder sus agujeros, para anular su pensamiento y despreciar su mirada. Ella es solo un recipiente de mi esperma. Un desahogo a mi instinto sexual. A mi erección dura y mojada.

Le tiro dos billetes de veinte pesos a la cara cuando me levanto de la cama, para que sepa lo que vale para mí.

Y cuando siento que el asco y el vómito me doblan ante esta brutal y blasfema plegaria contra mi diosa; en un cuarto a oscuras o asfixiándome en un pantano de arenas movedizas musito con un dolor inmenso en mi corazón:

ORACIÓN DE CONTRICCIÓN ENTRE MI AMADA Y YO.

Te quiero más que a mi puta vida.

Follarte no es mi placer, mi placer solo se alimenta de tus gemidos. Mi semen se derrama  solo ante tu violenta contracción del orgasmo. Si escupo mi blanca alma, es por ti.

Podría pasar mi vida sin eyacular una sola vez si no estás tú.

No puedo vivir sin ti.

Mi polla es un monumento erigido a ti.

Mi leche solo adquiere importancia sobre tu piel; en lo profundo de tu coño.

Mi pensamiento es absolutamente tuyo.

Hay cosas peores…

Hay quien no conoce el amor, aunque no estoy seguro de que pueda ser peor. Mi dependencia de ti me roba el libre albedrío, no puedo elegir.

El amor es una soga de seda que estrangula el ánimo, y quiero morir asfixiado entre tus brazos.

Y así, engañando con esta oración al mundo, afirmando que el amor es pura prostitución, voy amando indecente y clandestinamente sin que los envidiosos me jodan demasiado. Y sobre todo, que no la jodan a ella. Su coño es mío y es mío su pensamiento y es mi esclava y yo soy un mierda que enloquece cuando no está.

Es importante no alardear de estar enamorado, es importante saber que vivimos en un mundo hostil a nuestro bienestar y que cuando mejor estamos, más fuertes son los ataques de los cochinos de dos patas.

SALMO DEL ABANDONADO (conjuro-escudo contra los envidiosos):

No amo ni a dios, no quiero la compañía de nadie. Deseo morirme.

Soy infeliz y pobre, no follo ni se me pone dura.

Vivo odiando, temiendo y recelando.

Hijos de puta, no os fijéis en mí, no tengo nada que envidiéis, salvo mi valor. Y esto último es algo que no os interesa demasiado.

Porque no tenéis la más mínima clase. Os conozco, os identifico y sé exactamente que haréis a cada momento, sois económicamente potentes, influyentes; pero vuestro cerebro es de la calidad de mis excrementos. Sois previsibles como el movimiento de un peluche barato. Vuestros hijos no tienen más valor que un condón usado que se engancha a la suela del zapato.

SALMO DE ABSOLUTA RENDICIÓN AL MORIR EL DÍA (cuando la noche profunda ha cerrado los ojos de todos esos que deseo ver muertos):

Te he amado a cada segundo, y aunque duermo a tu lado cada día, no basta.

Entendería la vida completa y feliz si fuéramos fusión, si viviera y pensara dentro de ti, en ti, contigo.

Amarte es la indecencia de abusar de cada abertura de tu cuerpo, de llenarte toda con todos mis recursos.

Si ellos murieran, si el amor no fuera perseguido y castigado, el día sería nuestra noche eterna. Te amo a cada momento, tan secretamente por el día, como obscenamente intenso por la noche cuando la luz no delata el amor.

Iconoclasta

Ilustrado por Aragggón.

Safe Creative #1204211509515

compártelo Tags: amor, pasion, envidia Categorías: Amor cabrón

Mi alma egoísta

Hay algo que no funciona correctamente, mi tiempo se acaba; como siempre en la puta vida lo bueno es breve.

Le voy a pedir que acepte el compromiso de morir conmigo.

La necesito hasta en la muerte.

Aún así, el tiempo pasa rápido, debo hacer algo al respecto; algún trato con el diablo si existiera; mi alma que se pudra en el infierno, no importa. Lo que quiero es más tiempo para follarla y otras cosas, le podría arrancar al puerco Satanás unos años más con mi alma. Eso espero; porque mi alma es fuerte, es dura como el acero; demasiado para esos seres celestiales de algodón de mierda blanca. Y quiero la lujuria de su cuerpo, el calor de sus labios y sus palabras en mis oídos antes que la paz eterna.

Que se metan la paz en el culo.

No es una cuestión de cobardía no querer morir. Es egoísmo puro. Lo fácil es estar con mi amada; lo difícil es dejar este mundo solo.

Vivir con ella no es un sacramento, no es norma. No tengo elección: no puedo vivir sin mi amor.

Así que hablemos de la muerte.

Le llevo años de ventaja, es algo que me obsesiona. Me molesta que la muerte me deje sin ella.

Soy muy valiente, muy despegado de la vida y cínico. Pero me voy antes y no me gusta. Necesito toda la eternidad a su lado. ¿Cuánto me das por mi alma egoísta, Satanás?

Tampoco puedo proponerle que se venga conmigo. Debería asesinarla y luego suicidarme; pero no tengo cojones más que a acariciarla y perderme en la indecente suavidad de sus pechos, de su vagina anegada que unta mis dedos de ella misma.

La amo demasiado para hacerle daño. ¿Qué coño pasa…? ¿Por qué es todo tan complejo?

No veo solución.

No sé si el diablo tenga a bien darme un par de años más y durante los cuales, tal vez en un accidente muramos los dos juntos.

Amarte me hace egoísta y peligroso.

Es una reacción normal dado mi carácter. Te quiero exclusivamente a todas horas. Exijo todo el tiempo del mundo.

Te ofrezco mi culo Satanás y yo beso el tuyo por ella.

No me gusta perder.

No entiendo el amor si no estoy a su lado, no me es posible ser feliz amando porque la vida sin ella se acaba. Es un problema difícil de resolver. Cuando se ama nunca hay suficiente tiempo.

Ella hace lo que puede, es omnipresente en mi pensamiento; pero eso no basta.

Tenemos que conocer juntos muchas más cosas y los días pasan rápidos como los besos.

No hay suficientes besos y no existen días enteros. La semana es una sucesión de medios días. Todo corre demasiado rápido a su lado.

Soy una mecha rápida. Demasiado rápida.

Que Satanás me ayude, es el único que puede hacer la contra al Puto Dios Misericordioso de mis huevos peludos.

No tengo más remedio que blasfemar ante la ira, ante mi rabia que hace descolgarse hilos de baba hostil de mis belfos.

Que alguien maldiga este amor, que nos haga malditos y eternos, esta es mi solución. Es mi utopía.

Mi indecente y egoísta utopía.

Iconoclasta

Safe Creative #1204031416178

compártelo Tags: amor, pasion, sexo Categorías: Amor cabrón

Año Aragón 1

Para Aragón, mi amor, mi roja era.

Un año no es nada,

solo es un montón de granos de arena

bajando veloces por el cuello del reloj.

Granos precipitándose a velocidad vertiginosa

ante su mirada y su rotundo cuerpo.

Año rojo como la arena de un desierto

que no existe más que en mi pecho.

Rojo de pasión, deseo y labios.

Los suyos, todos los de su cuerpo,

de su coño enloquecedor.

Año Aragón 1 es mi nueva era,

mi cultura, mi civilización.

No me sirve, no me atañe

un calendario católico,

judío, maya o chino.

No hay año oficial. No para mí.

Ante ella y con ella, hago historia

y creo mi erotómano ciclo de rojos días.

De labios rubís.

Desearía dar la vuelta al reloj

y que se vaciara hacia arriba,

que se llenara siempre.

Que sus labios tiñeran mis arenas

de rojo húmedo. Eternamente.

Barro húmedo y rojo de amor:

el consuelo a la indecencia

de mi pasión pornográfica por ella.

Quiero ahogarme en la arena que nunca caerá,

deseo el tiempo siempre lleno de su amor.

Exhorto:

Que me entierren en Marte,

en ese colorado planeta que tan solo

un poco se acerca a mis escarlatas días con ella.

Exijo que sus rojos labios

se estampen en mi lápida

junto a un reloj de arena siempre lleno

aunque sea trampa, estar con ella lo justifica.

No necesito más epitafio.

Ni siquiera una fecha,

solo mi Año Aragón.

Iconoclasta

Safe Creative #1201160925007

compártelo Tags: aniversario Categorías: Amor cabrón

Podría darse el caso

Safe Creative #1112300826866

compártelo Tags: amor Categorías: Amor cabrón

Rindo honor a la vida

Ya tengo recuerdos, ya tengo razones para defender la vida y no repudiar más a la memoria.

Con sus pechos entre mis dedos…

A mi puta memoria que trae la vergüenza del error y el tiempo perdido.

A veces ocurre, aunque tarde más o una eternidad: que deje de odiarse el pasado, el mío.

Es normal que muramos odiando el pasado.

Habitual…

Y lucho inconscientemente contra lo que deseo, pensando que el amor es un espejismo engañoso que atravieso y del cual solo siento el abrasador calor del asfalto.

“Desconfía”, me decía con cinismo.

Antes de que hubiera crecido sabía que no sería fácil. Es bueno recelar en un mundo infecto. De hecho es la única opción para no ser como ellos.

Como el resto.

Hay que proteger la ilusión que ellos se encargan de rasgar en burdos jirones que ni el viento mueve de pesados que son.

Prefiero abortar ilusiones a dejar que otros las despedacen.

Mi ano se dilata con facilidad para estas cuestiones.

Y hoy siento en mi vida un soplo de aire fresco en el infierno.

Rindo honor a la vida y a los recuerdos con una sonrisa, con paz, con música tranquila. Con el sabor de su sexo en mi boca.

Dejando que su mano se deslice por mi vientre en busca de mi pene debatiéndose en espasmos de ansia ante la cercanía de un placer cuasi paranoide.

Ocurre que los malos recuerdos retroceden ante los anticuerpos del amor, ocurre pocas veces. Es maravilloso.

Y ahora no quiero morir, no es necesario.

Es cuanto necesito: su compañía, su cuerpo.

Lamer y penetrar su esencia.

Vivir ha sido agotador, vivir sin ella ha sido un viaje espacial en el que solo he recibido parásitas transmisiones sin sentido, pequeños proyectos de vida abortados en un gemido mudo y frío.

Las rosas se rompían congeladas en el vacío cósmico, como cristal que cae al suelo. Rojos rubís de mate sangre flotaban como cadáveres de ilusiones en mi nave intertragedial.

No eran las cosas como debían.

Rindo honor a mi corta vida; porque ahora lo es. Es vida.

Ahora es cuando late el corazón con un fin.

Y a los muertos dejo en paz, dejo de envidiar.

La banalidad se ha agazapado rabiosa en su madriguera y el amor y el ánimo rugen victoria frente a sus fauces llenas de espumarajos.

Mi baba se desliza entre sus piernas con pereza, humectando.

Acalorando.

Y su sexo es la puerta a la dimensión que siempre busqué.

Mi pene embutido en ella cierra la frontera entre los dos universos: una escotilla hermética de un submarino que baja a las profundidades para reventar por la presión.

Para que nada contamine el amor.

Se ha roto lo sórdido, han explotado como cargas de profundidad el ansia y la inquietud de no ser, de no estar.

Mi semen es un solo fluido con el suyo, un bebé podría crecer de esa sola gota, sin necesidad de útero o sangre. En el suelo, entre nuestros pies. En la placenta de las sábanas empapadas.

Rindo honor a la vida y a ella.

Profundamente.

Adentro, muy adentro.

Mi pene desdibuja y funde los bordes de su vagina para amalgamarse conmigo. Estoy en ella y soy ella.

Palpitamos al unísono.

Cabalgamos la vida sin deseos de apearnos de ella.

Hoy rindo y rendimos homenaje a la vida y al amor eyaculando y embarrando resbaladizamente los sexos. Revolcándonos entre los pétalos sangrantes de una rosa congelada que flotaba en mi memoria.

Fundiéndolos.

Lanzamos las copas a nuestras espaldas, que se rompan los recuerdos aciagos. Que se jodan, que se jodan, que se jodan, que se  jodan…

Es tiempo de vivir.

De follar.

Iconoclasta

Ilustrado por Aragggón

Feliz cumpleaños mi vida.

Te amo Aragggón.

Safe Creative #1112180763169

Yo no soy esquizofrénico

Yo no soy esquizofrénico, sin embargo tengo una doble personalidad.

Estoy yo y está Él: el Dios Polla, el Pene que vive su propia vida. El maldito ser que me traiciona; que pone de manifiesto mi deseo quiera o no.

Necesito hablar seriamente, siento la necesidad de ser racional; pero ella me mira de cintura para abajo y sabe que no lo conseguiré y ríe con su cómplice. Con mi segunda personalidad que acapara la suficiente sangre para dejarme el cerebro seco.

Mi pene no entiende de palabras ni emociones, se endurece ante ella, ante el recuerdo de sus manos descapullando el placer, besándolo, lamiéndolo. Tragando todo el amor que mi pornógrafa personalidad escupe dentro y en su piel. En sus ojos, en su cabello…

Está hermosa, mi pene la hace intensamente guapa.

No la puedo apartar de mi mente, no puedo dejar esta erección dolorosa, inconsolable.

Me duele…

Pero no me hace caso. Su función es joderla. Siempre acabo rendido ante los deseos de ambos: de ella, de él. Del que vive entre mis piernas, el que parasita mi riego sanguíneo y me obliga a acariciarme, a descubrir mi baboso glande a la atmósfera. Bendito frescor el del aire en mi capullo recalentado…

Con los dedos entre mis pesados testículos y el bálano, se me tensa el vientre y descargo a presión, sin control. El ombligo se inunda y todo es paz durante ese desfallecimiento del Dios que me esclaviza.

No puedo afirmar que estoy triste sin ser traicionado por mi otro yo. Es imposible que me tome en serio cuando mi erección tensa la ropa que cubre mi polla.

Mi puta polla…

No odio a mi pene, no pretendo extirparlo; pero me hace imbécil.

A veces creo que piensa cosas feroces, cosas hostiles para la ternura. Y decide invadir su coño bendito, alojarse, apretarse y soltar su carga de semen contra toda emoción  racional de amor y ternura.

Yo me rindo ante la indecente violación de su cuerpo. Y soy un instrumento en poder de mi pene.

Es un dios que se muestra impertérrito ante el llanto, la risa o el miedo.

Él no se preocupa más que de endurecerse, empaparse y penetrarla ante la sola visión de sus labios.

Soñamos con restregarnos por sus pechos y dejar un río blanco en su torso, un río que se extienda hasta el mismo vértice de su coño y se haga dos inundando la vulva que besamos, lamemos y penetramos.

No puedo consolarla cuando está triste, porque mi esquizofrenia presiona y palpita ante el calor de su cuerpo.

Otra vez sin sangre para pensar, otra vez mi miembro intenta alojarse entre sus piernas, busca penetrarla. Yo solo puedo presionar contra ella y dejar que fluya este líquido viscoso que me lleva a la desesperación.

Orino y está presente en la gota que se prolonga y que cuelga de mi meato demasiado sensible. Cierro los ojos y dejo que pese la gota, que se balancee.

La gota me masturba en sórdidos urinarios, en malolientes lugares. Mi esquizofrenia no considera los decorados.

Mi pene es obsesivo, cada día exige más. Cada día la ama más, quiere amar más que yo. Quiere poseerla más que yo.

Yo no soy Jeckill, no soy docto; pero mi mister Hyde, no tiene piedad de mí.

Ella no tiene piedad con su desmesurada sensualidad. Con su erotismo a flor de piel.

A flor de mi polla.

Yo no soy esquizofrénico y si lo fuera no desearía tratamiento.

No es una alucinación lo que tengo entre mis manos palpitando.

No lo soy.

Iconoclasta

Safe Creative #1112070688923

compártelo Tags: sexo, locura Categorías: Amor cabrón

Castigando la lascivia

Contiene entre las uñas la lujuria.

Busca un placer que nadie otorga y sus pechos están henchidos de la más dolorosa sed.

Ojalá mi glande fuera herido por sus uñas de negra laca, que mi pene sea aplastado y herniado por esos pechos heridos.

Que mi lengua de paz a sus pezones erizados de púas de lascivia.

Que mi semen sea la lujuria incontenida.

Que sus pechos maltratados formen el canal de la más incontenible lujuria blanca.

Oscuros pezones, blanco semen… Un damero pornográfico.

 

Iconoclasta

Por y para Aragggón.

Modelo: Aragggón.

Safe Creative #1111080474120

compártelo Tags: amor, sexo Categorías: Amor cabrón

Dulce desidia

Tal vez mi reina está cansada, tal vez sea el bendito desfallecimiento tras la escalada al placer.

O el descenso… No sé donde se encuentran los polos, ni el sol, ni la tierra cuando mi semen empapa mi pubis o el de ella.

Solo me guía su cuello indefenso y vulnerable, una vena que late potente y tranquila.

Son mi cénit sus labios de pura carne suave y tierna, congelados en un suspiro.

Hay quien se siente Dios por su poder, otros por su sabiduría, otros por su bondad.

Yo no, yo soy Dios porque congelo el más bello instante.

Yo soy su Divino Objetivo, embotado de sangre que palpita aún furiosa ante su visión.

Quisiera ser su dulce desidia.

Y soy su obscena fatiga.

 

Iconoclasta

Para y por Aragggón.

Modelo: Aragggón.

Safe Creative #1111080474113

compártelo Tags: amor, sexo Categorías: Amor cabrón